Cuenta una leyenda urbana que una vez hubo una profesora que acostumbraba a despedirse de sus alumnos y alumnas, antes de las vacaciones de verano, con una última clase que para ella era la más importante de todas las impartidas a lo largo del curso, y que consideraba su pequeño obsequio en agradecimiento a todo lo compartido con sus chicos y chicas durante ese año…
Así que el último día de despedida les pedía que se sentaran un último momento en sus mesas y, sin decir ni una palabra, frente a todos ellos, cogía un bote grande de cristal y comenzaba a rellenarlo con pelotas de golf que traía en una bolsa. Cuando terminaba les preguntaba a los estudiantes si consideraban que el bote estaba lleno, a lo cual éstos estaban siempre de acuerdo en decir que sí.
A continuación cogía una caja llena de perdigones y la vaciaba dentro del bote, los cuales llenaban los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf, y acto seguido les volvía a preguntar de nuevo si consideraban que el bote estuviese ya completamente lleno, a lo que nuevamente todos ellos volvían a contestar convencidos que sí.
Tras sus firmes respuestas ella esbozaba una leve sonrisa y cogía una nueva caja que contenía arena, que lentamente dejaba caer dentro del bote para que se fuese deslizando por todos los recovecos del bote y llenando los espacios vacíos que quedaban, y con una sonrisa ya más marcada de nuevo les hacía la misma pregunta: si creían que el bote estuviese ya definitivamente lleno. En esa ocasión los estudiantes entre risas y titubeos, con expresiones de sorpresa e indecisión, respondían a coro fuertemente con un sí unánime y bien tajante. Pero ese era el preciso momento en el que la profesora metía la mano en su bolsa con aires de misterio y mirada inquietante y, frente a la expectación e impaciencia de los jóvenes, sacaba muy lentamente de ella dos latas de cerveza que abría y vaciaba entre el contenido del bote. Las carcajadas de todos siempre culminaban este momento final en el que los rostros no podían evitar transmitir entre convicción y confusión, porque efectivamente el líquido llenaba todos los espacios vacíos entre la arena.
Finalmente, cuando las risas se iban apagando, y las miradas alegres y agradecidas de los alumnos se iban de nuevo centrando en ella, esperando alguna explicación que completase todo el experimento, la profesora guardaba todo de nuevo en su bolsa, se sentaba frente a ellos y siempre les decía:
- Chicos, chicas, se acabaron las clases, y el estudiar, y los exámenes, y todo ese rollo… pero quiero que, aunque empiecen las vacaciones y el tiempo libre, intentéis seguir aprendiendo por vuestra cuenta todo lo que podáis, porque ahí fuera hay infinidad de cosas por aprender todos los días, y quiero que hoy aprendáis, como un obsequio a modo de despedida, esta lección de vida que acabáis de presenciar. -
Solían mantener siempre un silencio expectante ante la incertidumbre de lo que seguiría…
- Quiero que os fijéis bien y no olvidéis nunca jamás este bote… porque este bote… representa la vida!! -
- Las pelotas de golf…- continuaba – …no son otra cosa que todo aquello importante en nuestra vida que nos es esencial, todo por lo que nos merece la pena vivir, como lo es la salud, la familia, los amigos, el amor o las cosas que nos apasionan…Son todas aquellas cosas que, aunque perdiéramos el resto, y nada más nos quedase, con ellas, nuestras vidas continuarían teniendo un sentido y aún estarían llenas…
Los perdigones, por su parte, son el resto de las otras cosas que nos importan también, ciertamente relevantes en nuestras vidas pero ya no tanto, como lo son los estudios, el trabajo, nuestra casa o el coche, nuestras pertenencias, en fin, todo aquello que, sin ser básico y primario o esencial para nuestra existencia, nos gusta tener y disfrutar…
Y por último, la arena, no es más que el resto de las pequeñas cosas que quedan en nuestro día a día, también importantes, cómo no, pero en muy menor medida… -
La mayoría de los chavales demostraban con sus ceños fruncidos, y aún entendiendo perfectamente lo que les explicaba, no acabar del todo de relacionar los hechos con las palabras… Por eso ella siempre proseguía:
- Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría quedado espacio para los
perdigones ni para las pelotas de golf, verdad? –
A lo cual unánimemente todos asentían con sus cabezas.
- Pues lo mismo sucede con la vida!! -
Fijaba su mirada en cada uno de sus alumnos y alumnas para cerciorarse que el mensaje iba a ser bien recibido y seguía:
- Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, las que no son transcendentales en la vida, nunca tendríamos lugar para las cosas realmente importantes, primordiales e imprescindibles para nuestras vidas!!
Y por ello tengo que deciros que siempre, siempre, siempre, prestéis mucha atención a todas las cosas que son cruciales para vuestra felicidad!! Que jamás dejéis relegado a un segundo o tercer plano lo verdaderamente valioso, lo que es fundamental para estar y sentirse vivos… Concederos tiempo para vosotros y vosotras, cuidándoos y mimándoos como nadie lo haría jamás, disfrutad de todos los momentos posibles con vuestros novios y novias, con vuestros amigos y amigas, con vuestras familias, jugad con vuestros hijos cuando los tengáis, practicad deportes o vuestras aficiones favoritas o expresad a vuestros seres más queridos todo el amor que por ellos lleváis dentro, y gozad siempre de vuestro bienestar físico y cuando haya problemas no escatiméis por vuestra salud… En fin, atended antes que nada a lo principal, porque siempre habrá tiempo para ordenar el trastero, reparar la aspiradora o reorganizar los libros y discos de la estantería…
Así que ese es mi mensaje: ocuparos primero y antes de nada de las pelotas de golf, de las cosas que realmente os deben importar. Y estableced siempre vuestras prioridades, porque el resto, chicos… el resto sólo es arena. -
Entonces, siempre había algún estudiante, que percatándose de que algo faltaba, levantaba la mano y le preguntaba:
- Pero, entonces.. Qué representan las cervezas, profe? -
A lo cuál la profesora sonreía y concluía diciendo:
- Me encanta que me hagáis siempre esa mismita pregunta!La cerveza es para demostraros que… aunque os parezca que vuestra vida ya está del todo llena y completa, no olvidéis nunca que siempre hay un lugar para dos cañas con un amigo…
Que seáis muy, muy felices!!! –

Con sentido aprecio y admiración a tod@s aquell@s que continúan esmerándose por educar para un futuro mejor, y con especial cariño a tod@s aquell@s que nos enseñan aprendiendo.

